domingo, 16 de septiembre de 2012

Algunos consejos para principiantes

Coincidiendo con el inicio del "curso" quería escribir una entrada que contuviera algunos consejos básicos para tratar de ayudar a las personas que comienzan en este camino. Me rondaba por la cabeza que ya había tratado este tema, pero como mi memoria flaquea decidí buscar y encontré algo que escribí hace más de dos años. Aunque se han solucionado parte de los problemas que me empujaron a redactar aquella entrada sigo opinando prácticamente lo mismo sobre los puntos más relevantes que allí se tratan y por ello recomiendo su lectura. Pese a ello, no se corresponde con lo que quiero para esta entrada y por ello os escribo algo nuevo.

Centrándonos en el tema, y por seguir un orden lógico, empezaremos comentando cómo es la estructura de una clase de aikido. Normalmente comienza con la realización de una serie de ejercicios preparatorios (en nuestro caso la práctica respiratoria) seguidos de otros de carácter específico como pueden ser las caídas (ukemi) o los desplazamientos de rodillas (shikko). Esto  viene a ocupar alrededor de 15 minutos y el resto de la sesión se emplea en desarrollar el trabajo técnico propio del aikido. Aunque hay diferentes tipos de métodos de "entrenamiento" el más común, conocido como ippan geiko, se basa en la repetición del modelo expuesto por el instructor, es decir, éste demuestra delante de los alumnos el ejercicio a realizar y una vez ha finalizado los alumnos lo repiten.
Quizás otro día hablemos de las cualidades del instructor, pero hoy nos centraremos en qué debe hacer el estudiante. Bien, intentaré destacar los dos puntos que creo más importantes y luego haré referencia a preguntas a este respecto que me suelen hacer con mayor frecuencia.
El primer punto importante es prestar atención. En mi opinión es un punto clave, pero no únicamente para los principiantes sino también para los más experimentados sobre todo si creen conocer suficientemente lo que se está mostrando (me pararé aquí, no quiero desviarme del tema).  Dicha esta obviedad (lo de prestar atención), aclaro que no es tan sencillo como pueda parecer saber dónde se tiene que fijar la atención. Esto es más acusado al inicio, pero afortunadamente las técnicas se suelen repetir un número suficiente de veces durante la demostración como para poder apreciar el movimiento de tori (el que realiza la técnica) en su globalidad y los diferentes detalles que lo constituyen (movimiento de los brazos, piernas y cadera). Otro aspecto sobre el que no se suele reparar y que merece  la pena observar es el papel de uke (el que recibe la técnica).
El segundo punto clave para el aprendizaje es la actitud mientras se trabaja. Uno debe esforzarse en hacer las cosas lo mejor posible (¡vaya día de obviedades que llevo!) y seguir las indicaciones que se han dado durante la explicación previa, así como las que se den de manera individual cuando hay correcciones. No obstante esto tampoco es tan fácil como se puede presumir, fundamentalmente porque es difícil mantener esa actitud durante la toda una clase teniendo en cuenta que la mayoría de las personas que empiezan lo hacen para relajarse pasando un rato agradable y distendido. Desde mi experiencia (perdón por el offtopic), cambiar la perspectiva y reconocer que el aikido no es lo que uno se esperaba de él es de lo más difícil que hay. Pasar de pensar que uno va a dedicar parte de su tiempo libre en una actividad divertida y flexible, a reconocer (y actuar en consecuencia) que es un camino duro que suele demandar mucha dedicación si se quiere progresar no suele ser fácil de conseguir.
Bueno paso ahora ligeramente a enumerar el top 5 de las preguntas que con más frecuencia me hacen.

1. ¿Cuándo se pasa la sensación de torpeza?
Me imagino que muchos nos reconoceremos en esta ya que sin duda es la más común de todas las preguntas. Muy al principio uno se suele sorprender de su propia torpeza. En la vida normal cuando te dicen que levantes el brazo derecho no tienes mayor problema en hacerlo, pero los primeros días en el dojo son absolutamente diferentes: simplemente desconocíamos que teníamos dos manos y piernas izquierdas (derechas para los zurdos).
Para consuelo de los principiantes diré que esto se produce en casi todas las actividades que requieren cierta pericia y que todos los que hemos empezado hemos pasado por esa sensación. La nota diferencial es que aquí la estrategia de aprendizaje es diferente. En la mayoría de actividades que realizamos comprender lo que se hace es fundamental, mientras que en aikido la comprensión queda en un segundo plano y lo que tiene importancia es que el cuerpo aprenda mediante la repetición. Tener esto claro suele ayudar bastante.
Para desesperanza de todos diré que esta sensación de torpeza acompaña en mayor o menor medida durante todo el camino y se hace más manifiesta durante y después de un buen curso con un Maestro. No obstante los síntomas más graves y llamativos suelen desaparecer con la práctica en las primeras semanas o meses, aunque pueden reaparecer tras cierto tiempo de inactividad.

2. ¿Qué se puede hacer para avanzar más rápido? 
Dependiendo del día que lleve suelo preguntar de diferentes maneras que si hay prisa por llegar a algún sitio. Normalmente me contestan que no y no suele haber necesidad de profundizar más en el tema. No obstante comentaré algo que remarco al final: el aikido es un camino que no tiene fin, por tanto no merece la pena agobiarse mucho a la hora de recorrerlo (eso no quiere decir que no demos lo mejor de nosotros mismos). Hay que tener claro que hay personas que aprenden más rápido y otras que lo hacen más lentamente. Por tanto no suele ser buena idea hacer comparaciones, ya que lo que importa de verdad es la evolución que lleva cada uno. Mi consejo suele ser en estos casos que uno se dedique a practicar con seriedad y alegría,  que se deje guiar por las sensaciones que produce y que no se imponga metas que carecen de importancia (aclaro que normalmente no hablo tanto, así que cuando me oigáis decir que hay que seguir practicando me refiero a todo esto que acabo de decir).

3. ¿Es aconsejable ver vídeos o leer libros?
Normalmente no aconsejo leer libros ni ver vídeos al principio, aunque como comprenderéis esto es inevitable en la sociedad de la comunicación en la que estamos inmersos. Las razones para mi consejo son múltiples, pero se pueden resumir en que al principio lían más que ayudan. Cuando se llevan unos meses y desaparece el agobio de sentirse torpe aconsejo leer textos introductorios (con ese fin elaboré nuestro manual) y libros que no sean muy densos. Conforme uno va avanzando puede ir consumiendo estos productos a demanda aunque con moderación.

4. ¿Hay clases de principiantes?
Creo distinguir dos tipos de personas que me hacen esta pregunta: las que lo hacen porque no quieren ser una molestia para los demás y las que lo hacen pensando que podrán ponerse rápidamente al nivel de los más avanzados. No obstante mi respuesta a esta pregunta es exactamente la misma para todos: no hay separación por niveles técnicos (al menos en nuestro grupo). Esto quiere decir que todo el grupo avanza (o retrocede) unido: cuando empiezas habrá alguien que lleva más tiempo que te ayudará y cuando eres veterano tendrás que ayudar a los que empiezan.
Indudablemente esta decisión tiene sus problemas, fundamentalmente que los principiantes pueden sentir que hacen perder el tiempo a los que trabajan con ellos y que los avanzados pueden sentir que muchas veces se están haciendo cosas por debajo del nivel que se ostenta. Bien, para los primeros tengo que aclarar que nunca se pierde el tiempo con nadie, y para los segundos (si hay alguno en esa situación) debo decir que nunca se termina de aprender ni se hace algo perfectamente bien.

5. ¿Es necesaria tanta reverencia?
Desgraciadamente para los principiantes, afortunadamente para los demás, sí que es necesaria tanta etiqueta y tanto saludo. Por inútil y desfasada que parezca esa forma de actuar es algo que se echa de menos cuando se ven y practican otras actividades. Pienso que es una de las cosas más importantes para desarrollar una práctica bien orientada y es uno de los rasgos exteriores que más nos diferencian de lo que podría ser un deporte al uso.


Me guardo para el final algo que posiblemente debiera estar en el principio. Una de las cosas más importantes que se deben tener claras es que el aikido, como otros muchos do, es una vía que no tiene fin salvo que uno mismo se lo imponga. Por tanto no merece la pena tener prisa por obtener grados o agobiarse por la lentitud con la que se producen los progresos (que para más inri muchas veces son imperceptibles). Mi consejo es que se disfrute del camino y dejar en un segundo plano todo excepto la propia práctica, lo demás llega por añadidura.


1 comentario:

  1. Muchas veces pienso que las obviedades no son tan obvias, y que el sentido común es el menos común de los sentidos.
    Buen post

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