sábado, 2 de marzo de 2013

Comportamiento en el dojo

Mientras llega la crónica del curso de Rafa seguiremos con el melón del reishiki que abrí con el tema de la uniformidad. Hoy continuaremos con algunos consejos de comportamiento en el dojo. Para ponernos a tono y antes de continuar os comento que aquí podéis encontrar un documento de una web que ya os he recomendado en alguna ocasión y que, aunque hay alguna cosa puntual que no comparto (concretamente el tema de beber agua), resume excelentemente como se debe comportar uno en un dojo.
El apartado del manual dedicado a estas cosas comienza con una cita del "Espíritu del Aikido" (Kisshomaru Ueshiba) que os reproduzco a continuación:
Desde tiempos antiguos ha sido una máxima del budo: «Comienza con la etiqueta y termina con la etiqueta.» La etiqueta que se enseña en aikido -respeto mutuo, consideración por los demás, aseo- no se les impone a los alumnos mediante adoctrinamiento o amenazas, sino que es la consecuencia natural de aprender a sentarse correctamente en seiza y de dominar los fundamentos del suwariwaza. El cuerpo recto está relacionado con la mente recta, y la clave del asunto radica en el respeto por el alumno individual, el cual deseará, desde su interior y por propia iniciativa, comportarse de acuerdo con las más altas normas de conducta. La etiqueta es un aspecto importante de la práctica para todo alumno de aikido.

Puede ser conveniente aclarar que el reishiki no es algo casual. Muchos de los comportamientos que implica están destinados a mostrar respeto (bien hacia los compañeros, bien hacia los maestros o bien hacia el propio aikido); otros están dirigidos a conseguir una práctica centrada y segura y, en su conjunto, se consideran como una muestra de buena educación. Por si hay algún despistado lo formularé al contrario, no tenerlos en cuenta se considera una muestra de mala educación (desidia, desinterés, etc). Otra cosa que resalta la cita que os ponía es que es importante que se trate de gestos sinceros. A este respecto os recomiendo releer la cita sobre el saludo que seleccioné cuando hablamos de Terry Dobson.
Bien, precisamente por ser el saludo (rei) una de las cosas que más choca a cualquier persona que empieza y es una de las manifestaciones más importantes del reishiki, le dedicaré un espacio especial en esta entrada. Dependiendo de la posición desde la que se realiza el saludo distinguimos entre ritsu-rei (de pie) y za-rei (de rodillas) y en general se debe saludar en todas estas situaciones:
  • Al kamiza cuando se entra y se sale del dojo.
  • Al kamiza cuando se inicia y finaliza de la sesión. Para este saludo lo más común es que todos los participantes en la clase formen una línea recta, normalmente ordenada por antigüedad, y que todos lo realicen al unísono.
  • Al profesor cuando termina de mostrar una técnica. 
  • Al compañero cuando se inicia y finaliza la práctica con él.
  • Al profesor cuando termina de hacerte alguna observación.
  • En algunos dojos se saluda a todos los compañeros con los que se ha practicado durante la sesión cuando ésta finaliza.
Bien, volviendo al tema central intentemos ordenar temporalmente muchas de estas cosas. Uno llega puntual a la cita y se viste adecuadamente para la ocasión. Antes de entrar al tatami saluda hacia el kamiza, y una vez dentro, uno debe cuidar todo lo que hace, reducir las palabras al mínimo (hay otros sitios mejores para conversar) y centrarse en lo que ha venido a hacer (debería ser aikido).
Si uno no pudiera acudir a la cita puntualmente (debería ser por una buena razón entre las que no se encuentra, por muy raro que os parezca, la siesta) debe esperar a que le permitan entrar en la clase. Dependiendo de las costumbres se debe esperar fuera, en pie, o en un borde del tatami, en seiza, hasta que el profesor da permiso. Obviamente durante la espera uno debe permanecer en silencio y estar atento a las indicaciones del profesor.
Llegado el momento del inicio de la clase todos se colocan en una línea (como se comentaba más arriba) y saludan simultáneamente hacia el retrato de O-Sensei. Quizá haya personas que entiendan este gesto y las palmadas que en algunos dojos se dan como algo religioso o sectario. Hoy no tengo tiempo de entrar en detalle, pero sí que aclararé que no tiene nada que ver con la religión o las creencias de cada uno.
En las clases normales (ippan geiko), cuando el profesor muestra una técnica, los alumnos deben permanecer en seiza (en caso de lesión, uno puede sentarse con las piernas cruzadas, nunca estiradas). Una vez finaliza la demostración de la técnica se debe saludar al profesor y elegir a un compañero, al que como se mencionaba antes hay que saludar antes de iniciar la práctica. Aquí es importante no perder tiempo buscando a alguien, lo más fácil es sentarse cerca de la persona con la que queremos practicar a continuación.
Mientras me muevo por el dojo debo tener en cuenta que nunca debo pasar entre los compañeros que están practicando o entre el ellos y el instructor si está dándoles alguna instrucción. Tampoco debería pasar por delante de una fila formada por muy capitán general que sea. También debo tener cuidado de no colocarme nunca de espaldas al kamiza o apoyarme en las paredes o cualquier otro sitio (aunque no sea un sitio tampoco está bien visto utilizar el jo o el bokken como si fueran muletas o andadores).
Aunque ya se ha puntualizado con anterioridad hay que comentar que hablar durante la práctica debe reducirse a lo mínimo y a un único tema: aikido. Opino que llegados a este punto es importante tener claro que hay que intentar no perder tiempo dando instrucciones a nadie. Esto solo lo debería hacer el profesor o aquellas personas que tengan experiencia. A este respecto os recuerdo las sensaciones que me decís tener durante los musei. Parece que durante ellos uno se da cuenta de lo poco necesarias que son las palabras y la sensación tan grata que se obtiene durante una clase más intensa.
Si durante la práctica es necesario realizar algún ajuste en el gi, este debe realizarse de la manera más discreta posible. La etiqueta adecuada es girarse hacia la pared y hacer los retoques con la mayor discreción. Tampoco está bien considerado cambiarse de ropa en el tatami (para eso están los vestuarios). Si fuera necesario abandonar el tatami por cualquier causa, uno debería comentárselo al instructor y si lo sabe con anterioridad también estaría bien decírselo antes del comienzo de la clase.
Cuando acaba la clase se retoma el orden del principio, se forma una línea recta y se vuelve a saludar hacia el kamiza. Tras esto debemos conservar la actitud que se supone que hemos estado trabajando durante la clase. Este es buen momento para plegar cuidadosamente la hakama o para practicar, sólo o con algún compañero, detalles de la clase que se hayan quedado en el aire.
Hay muchos más puntos que podríamos comentar pero ya está dicho lo más importante y, si tratáramos todos los detalles, esto podría hacerse interminable. Por esta razón es importante remarcar que hay que tener una actitud humilde y receptiva, manteniendo el sentido común y el respeto en todo momento. Debéis tener en cuenta si visitáis otros dojos que pueden existir pequeñas variaciones a lo que aquí comento. Por ello hay que estar atento y adaptarse a cómo se hacen allí las cosas.
Realmente cada vez estoy más convencido que el reishiki es importante, tan importante que dudo mucho que uno pueda entender nada del aikido si no es capaz de observar estas simples normas que encierran tanto respeto hacia todo lo que nos rodea.

2 comentarios:

  1. Completamente de acuerdo con lo que expones. Etiqueta, atención, meticulosidad... son comportamientos que cada vez entiendo más importantes en la práctica diaria, y es que el camino es el fin en sí mismo

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  2. Coincido con Jorge y añado, que por desgracia, a los que les vendría bien leer esta entrada son precisamente las que no lo leerán.

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