domingo, 13 de enero de 2013

Terry Dobson

La razón por la que decidí dedicarle un concursillo a este hombre es sencilla. Sus palabras resonaron hace poco en nuestro dojo, la persona que las trajo me recomendó uno de sus libros y su lectura me encantó tanto que me lo acabé en un par de horas (tampoco se trataba de un libro muy largo). Ahora os preparo una breve entrada para que sepáis un poco más de él y la importancia que pueden tener (o no) sus palabras.
Terry Dobson fue uno de los primeros occidentales en estudiar aikido. Además lo hizo directamente con su fundador, Morihei Ueshiba. Estuvo practicando aikido en el Aikikai Hombu Dojo desde 1960 a 1969, los primeros cuatro años como uchideshi. Tras el fallecimiento de O-sensei volvió a los Estados Unidos donde colaboró en la difusión del aikido estableciendo diferentes dojos, impartiendo cursos y "escribiendo" algún que otro libro. Imagino que el momento que más fama le dio fue aparecer en Técnicas Divinas, el vídeo que os pongo a continuación, junto a Morihei.




Siempre pensé que la decisión de elegir a Terry Dobson para ese documento sería el exotismo, es decir, presentar a un ancianito japones jugando con un americanazo joven y bien fornido sería algo muy llamativo en Japón por aquellos tiempos, máxime teniendo en cuenta quien ganó y quien perdió la II Guerra Mundial. Por tanto, aunque tenía cierta curiosidad por su persona, no me molesté mucho en buscar más información hasta que, como comentaba al principio, me decidí a comprar "It's a lot like dancing ..." a raíz de la visita al dojo de un buen amigo. Es un libro sobre aikido tan delicioso y diferente que me pareció oportuno compartir con vosotros alguno de sus pensamientos.
Para acabar os dejo un enlace a su web y otra traducción libre de un fragmento que me encantó:
Uno se revela tal y como es del modo que saluda. En el dojo de Aikido, saludas cuando entras y cuando sales del tatami. El espíritu con el que lo haces es muy importante. Un saludo vacío, entonces mejor no saludar, es esencialmente inútil. A medida que doblas la cintura y el cuello, necesitas experimentar una sensación de vulnerabilidad y humildad. Tu saludo hace de ti un vaso vacío en el que el conocimiento puede ser vertido. Solía ser terrible sobre el saludo, expulsaría a un alumno del tatami por un saludo vacío. Una vez me ocurrió a mi.
[...]

Si saludas bien a un compañero, a alguien que no te conoce, inmediatamente esa persona será completamente consciente de ti. Le estás agradecido. Le agradeces a tu compañero cualquier instrucción que te dé. Si inconscientemente fueras la causa del daño a alguien, salúdale. Si alguna persona te causa daño, salúdale también. Agradécele la experiencia. Cuando tengas dudas, saluda.

3 comentarios:

  1. Hay que ver como las cosas más pequeñas suelen pasar desapercibidas. El saludo al entrar en el dojo ya indica con que actitud te tomas la clase y yendo más allá, el aikido.
    Gracias por tus traducciones libres, vienen muy bien.

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    1. Muchas gracias por tus comentarios, es agradable saber que alguien lo lee ;)

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  2. Gracias, es muy interesante. De Dobson corre por Internet una anécdota muy buena sucedida en el metro de Tokio.

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