lunes, 1 de febrero de 2010

Sessa takuma

La primera vez que tuve conocimiento de este concepto tan aplicable a nuestro mundo fue leyendo la página de la FEJ. El porqué he elegido este título y porqué en este momento lo dejo para los que queráis leer más.

Sessa takuma significa literalmente aplicarse diligentemente, o bien, de manera más poética, cultivar el espíritu mediante el trabajo duro. Si bien estoy totalmente de acuerdo con la aplicabilidad y utilidad del trabajo "duro" en la evolución de nuestro aikido, me interesa más en este momento la otra acepción que parece tener esta expresión, esta es, pulimiento mútuo. Personalmente pienso que tiene mucho que ver con esto que hablé en otra ocasión.
El dojo, lugar donde se practica una vía, es un lugar donde se trabaja con una única materia prima,  uno mismo. Es el lugar para superar barreras de todo tipo, desde las más fáciles (aprender a caer, a moverse, a comportarse, ...) a las más difíciles (constancia, concentración, respiración, ...). Metafóricamente es una forja donde pulir y templar las aristas de nuestro cuerpo y espíritu.
Bien, retomando el tema que nos ocupa, parece ser que una forma de pulir consiste en hacer chocar piedras entre si en un tambor rotatorio hasta que por fruto de los choques continuos y el tiempo, éstas quedan perfectamente pulidas. Muchas personas antes que yo han aplicado ésta imagen a lo que es un dojo y a las personas que lo conforman. La continua interacción entre los miembros hacen que la práctica, y lo que no es la práctica, mejore y descubra en nosotros una belleza que siempre estuvo dentro y que solo mediante el tiempo, el trabajo constante y la colaboración con los compañeros se ha conseguido expresar.
Como sabéis los que me conocéis hace poco que he celebrado (y eso que no soy muy dado a celebraciones) diez años como instructor. Llegado este punto me es difícil expresar ciertas sensaciones, pero quería dejar claro que esta imagen de la que hablamos se puede aplicar a todos los componentes de un dojo sin excepción. Ahora mismo me estoy refiriendo a la persona que guía, al sensei (literalmente el que ha nacido antes) y quería que  no os cupiera ninguna duda que cada pregunta y cada explicación hace, o debería hacer, que el sensei se plantee sus conocimientos y mejore también fruto de esa reflexión.
Para vuestro conocimiento tengo que deciros que durante estos diez años he aprendido mucho más de lo que había aprendido con anterioridad. Esto hace que sea consciente que en muchas ocasiones me he equivocado, así como supongo que dentro de otros diez años me daré cuenta que no he parado de equivocarme en muchas cosas. No obstante quería, llegado este punto, dar las gracias a las personas que me han enseñado, a las que han pasado por mi lado y me han aportado algo y a las que están conmigo y me estimulan a seguir avanzando.
No soy muy dado a dar consejos, pero desde mi experiencia, y si tuviera que daros forzosamente uno sería que es fundamental para seguir evolucionando ver las cosas como si fuera la primera vez que se ven, plantearse contínuamente lo que uno sabe y conservar las ganas de investigar y aprender.
Un fuerte abrazo.

7 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo en lo que expones, y es aplicable no solo al Dojo sino en todos los entornos y aspectos de la vida. No deberíamos perder el instinto de la curiosidad que nos ayuda a descubrir nuevas cosas, y deberíamos intentar mirar todo siempre desde diferentes prismas para replanteárnoslo y evolucionar (si los investigadores no hubieran hecho esto, no hubiéramos tenido grandes avances en la ciencia )
    Gracias por el consejo !!
    Isabel

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  2. Muchas gracias por escribir estas cosas tan chulas que nos recuerdan todo el trabajo que nos queda por delante y su importancia, dentro y fuera del dojo.
    Mariajosé

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  3. Tu texto, y sin entrar en un concepto holístico del Aikido, rezuma todo aquello que éste noble arte debe ser y, sinceramente yo desde mi primigenia práctica, veo en ti a diario.
    Sólo un pero, y es el que algunos somos más duros, en el más amplio de sus sentidos, que las propias piedras y no nos dejamos moldear, por tanto, y de nuevo...Mushin.
    Tomás

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  4. Sin ser mi intención soslayar tu comentario ni querer por ello enflaquecer el nivel del debate, querido amigo, te tengo que aclarar que seguramente los que son más duros que las propias piedras deben ser aquellos que son diamantes.
    Me alegra saber que entre mis compañeros de camino hay piedras preciosas. También te tengo que puntualizar que los diamantes no se pulen, pero se tallan, como bien sabrás a base de certeros golpes (como podría ser en la cepa de la oreja).
    Un abrazo a todos
    Fernando

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  5. Totalmente acertado, como siempre, pero esos diamantes "destrozan" al resto de piedras, así es que los tallen otros porque si al menos lo pudiéramos vender, el beneficio sería doble ...
    Tomás

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  6. Ay amigo,
    Que ya se por donde vasssssssssssss.
    Si es por donde yo creo tienes más razón q un santo.
    ;)
    Fernando

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  7. Me gusta mucho este artículo Fernan, podrías publicarlo en la revista del 2010 porque creo que hace falta. Sobre todo lo que dices de: "...es fundamental para seguir evolucionando ver las cosas como si fuera la primera vez que se ven, plantearse contínuamente lo que uno sabe y conservar las ganas de investigar y aprender."

    Un abrazo desde el Dojo Gorin.
    Guillermo

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