martes, 14 de octubre de 2008

La práctica en silencio

Articulo escrito por Fernando Gómez

Como nadie se anima a escribir nada haré yo el esfuerzo. A ver si así alguien más se anima y, al menos, una vez al mes ponemos alguna cosilla nueva e interesante. Espero que os gusten algunas de mis reflexiones sobre algunas de las cosas que pasan en clase y de paso os pongo sobre aviso de lo que haremos una vez al mes.
El tema es que cada vez estoy más convencido que se habla demasiado en clase, y cada vez estoy más seguro que la mayoría de las cosas que se dicen son absolutamente innecesarias y, por ello, podrían ser evitadas. Aunque es cierto que nuestra actividad tiene cierto componente social, es decir, nos hace encontrarnos de manera regular con amigos y nos permite establecer relaciones sociales normalmente agradables, no es menos cierto que es posible reservar parte de lo estamos acostumbrados a hacer en estas situaciones para otros momentos. Me refiero especialmente a cuando dejamos de practicar para hablar con el compañero de lo bien o mal que nos ha ido el día, de lo que ha subido la gasolina o de lo que ha costado aparcar. Quizás debiera predicar un poco más con el ejemplo, pero sinceramente creo no hablar tanto como lo que últimamente observo.
De todos modos vaya por delante que me encanta practicar y enseñar cuando hay un buen ambiente. Pero pienso que para practicar hace falta encontrarse en un estado mental especial, y éste es muy dificil de conseguir cuando no se está centrado con todos los sentidos en la misma práctica. Podríamos hablar mucho sobre las características mentales-espirituales que se deben perseguir, pero no sabría expresarlo mejor que como lo han expresado ya otras personas. A este respecto os vuelvo a recomendar la lectura de Pascal Krieger sobre los conceptos en budo.
Bien, retomemos el tema principal del articulillo. Creo que es fundamental tener una actitud especial para aprender y progresar, bien centrados en lo que se está haciendo, y para ello hay que dejar de lado todo lo que es superfluo. Hay que intentar, entre otras cosas, dejar toda la actividad mental en un segundo plano y dejar que el cuerpo aprenda y se exprese por su cuenta. También es conveniente tener la mente libre para poder detectar todos los puntos sobre los que se puede actuar para mejorar, como por ejemplo aquellos en los que se producen bloqueos, aquellos en los que hay que utilizar fuerza para que algo funcione o aquellos donde nos falta estabilidad. Soy consciente que esto es una cosa muy fácil de decir pero muy difícil de conseguir, pero si queremos algo debemos intentarlo y trabajar duramente para conseguirlo.
Mención a parte merece el tema de las correcciones. Yo cada vez soy menos partidario de dar explicaciones orales y más partidario de hacer aprender a través de las sensaciones. No obstante entiendo que las palabras son muy necesarias en muchas ocasiones. Lo que quiero decir, y creo que me repito más de lo que debiera, es que dentro del grupo sólo las que tienen el título de instructor deberían dar explicaciones verbales más o menos extensas. Sé que en el punto que nos encontramos es muy difícil lo que pido pero de verdad creo que a veces damos demasiados rodeos para explicar cosas que no son importantes. Mi consejo es que cuando sea absolutamente necesario, y se me ocurren muy pocas situaciones, corregir a un compañero lo hagáis de la manera más breve y respetuosa posible, de manera que se vuelva a la práctica lo antes posible. Si os encontráis en la situación de corregir a un compañero y además sois instructores os sugiero exáctamente lo mismo, aunque en este caso confío en vuestro criterio.
Con todo esto que os cuento y con la clase mensual que os propongo trato de recuperar y transmitiros una sensación muy agradable y divertida que viví hace unos meses, la de practicar y no oir nada más que los kiais. De verdad espero que en esta primera vez sólo oigamos el ruido (escaso espero) de las caídas, la respiración, kiais si los hubiere y poco más, aunque la música del gimnasio esté a tope. Sinceramente creo que será interesante el trabajo que os propongo y será una buena ocasión para poner en funcionamiento vuestras dotes de observación y mímica.
Saludos y abrazos varios.
Fernando

5 comentarios:

  1. Estoy completamente de acuerdo tanto en el tema de hablar, que cada vez es más frecuente y no siempre de aikido, como con el tema de las correcciones. Más práctica y más trabajo !!
    Por cierto este artículo me recuerda a una de las citas de Ueshiba que aparecen de vez en cuando en la web, ¿se puede considerar plagio?
    “Despojaos de vuestra escoria, quitaos las sucias vestiduras de vuestro espíritu, abríos a la evolución celeste y brillad.”
    Miguel del Valle

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  2. Tienes mucha razón Fernando de que hablamos mucho en clase, y yo el primero. Por eso voy a intentar no hablar en clase (lo mínimo posible) e intentar que los compañeros nuevos tomen ejemplo de nosotros.
    Un abrazo y saludos.
    Juan Manuel Gómez

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  3. Así es, y no debiera.Trataremos de enmendarnos todos y dedicarnos únicamente al propósito básico de la clase, que no es otro que practicar y aprender y, por cierto, la cita de Ueshiba que hace Miguel es ideal para ésta cuestión.
    Tomás Escamilla

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  4. Después de la clase de ayer creo que aún tendría que hablar menos (me refiero obviamente a mi). Creo que excepto lo que exige el protocolo en la clase, no hay que hacer grandes esfuerzos para no hablar. Cada uno que vaya haciendo su reflexión.
    Miguel Ángel Samper

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  5. Yo creo que todo se resume en la palabra "concentración", pienso que el Aikido tiene mucho de autodiciplina, y no solo en las técnicas, si no en el conocimiento del propio yo y eso implica interioridad y silencio.
    María Contreras

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